Hay una frase que se escucha en la calle, en los pasillos, en las fábricas, en los comedores, en las filas de los trabajos: “La gente no piensa.” Pero esa frase, así suelta, es una trampa. No explica nada, no señala responsables, no ilumina ningún proceso. Y, sobre todo, no entiende que la ignorancia no es un accidente. La ignorancia —como vengo diciendo hace tiempo— es una arquitectura de poder , una construcción lenta, administrada, distribuida y sostenida por los sectores que necesitan un pueblo debilitado, desorientado y emocionalmente manejable. En Argentina, como en buena parte del mundo periférico, la ignorancia no es un vacío ni una falla moral del pueblo. No es culpa del ignorante. Es un producto político . Se fabrica, se administra y se distribuye. Y cuando uno mira más adentro, cuando lee entre líneas, descubre que no se trata de un fenómeno cultural aislado, sino de una ingeniería de manipulación social. No sé si siempre es el gobierno, pero sí son los sectores de...
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Luis Di Stefano — Escritor digital, Autor de textos reflexivos y obras narrativas que combinan pensamiento crítico, sensibilidad espiritual y compromiso social. Su trabajo integra militancia ideológica, exploración poética y reflexión existencial, construyendo una voz propia que articula lo real, lo simbólico y lo íntimo. Desde este blog desarrolla una escritura orientada a comprender el presente, fortalecer la conciencia colectiva y aportar una mirada profunda sobre la experiencia humana.